25 mayo 2008

Una copa señorita

Masas de aire recorriendo cada espacio en segundos, levantando el polvo y las proezas del entorno, más de una vez llevándose un papel que tiene un significado indescifrable a todo aquel que no tiene una sensibildad agraviada u exagerada.
Un estado sensitivo tan frágil que una simple sonrisa basta para adulterar el reposo, es cuando se pierde el control sobre uno mismo. Aparece otra dimensión de la realidad en la que superfluamente tus pupilas se cruzan con alguien de tu alrededor y casualmente esa persona te resulta conocida, estamos en confianza. La mirás y mirás sin poder pensar en nada más que en la suavidad de sus labios y el gesto de su sonrisa que te hipnotiza haciéndote quedar como un estúpido.
Es algo de otro mundo no poder dirigirle una palabra a quién te hace sentir de esa manera y aunque lo intentes nunca te va a acompañar con un trago, es simplemente que ella no se anima a decírtelo; no puede permitírselo va encontra de sí.

Aunque seas una colgada y todo lo demás, yo aún te aprecio.

No hay comentarios.: