
Es como el libro que se lleva adentro de la mochila, para desplegarlo en cualquier situación y remontarse a la historia, aislándose de la realidad para someterse a la aventura y la libertad de las palabras ordenadas en oraciones.
Es gozo, es placer. Es movimiento de aire de un lado a otro, que entra como agua en los oídos y se diluye en las arterias para recorrer todo el cuerpo. Libera que se yo qué a las células, pero todas bailan, todas se encuentran probando esa sustancia con sabor a éxtasis.
Llega a los dedos de los pies, se produce un cosquilleo una caricia que eriza y excita al mismo tiempo. Minutos después te encuentra moviéndote, a tu ritmo, pero bailando al fin. Estallan notas por doquier y vos bailando con las medias hasta la rodilla, todo es una veloz película muda.
Nadie habla, pero todos entendemos.