30 mayo 2008

Diagonales

Me diste tu espalda y me siento un poco solo, cansado de escuchar el ruido de mis lágrimas azotándose contra el suelo como grandes gotas de lluvia. Las dudas me etumecen pero no quiero decirte adiós, ¿Por qué todo lo que cuesta toma un valor incalculable? ¿Por qué hay que ir a hurtadillas por este camino, como si alguno tuviese que pedir disculpas por lo que ha hecho? Buscando excusas simples, tontas y veloces para poder verte o simplemente escuchar tu voz.
Solo quiero mirarte a los ojos y decirte lo que pienso. Decirte que te necesito, que quiero tener tu mano para acariciarla y junto a vos caminar por las diagonales de la ciudad. Mírame fijamente con tus brillosos ojos por un momento para que pueda inspirarme y dibujar con mis dedos tus labios de sonrisas.

25 mayo 2008

Una copa señorita

Masas de aire recorriendo cada espacio en segundos, levantando el polvo y las proezas del entorno, más de una vez llevándose un papel que tiene un significado indescifrable a todo aquel que no tiene una sensibildad agraviada u exagerada.
Un estado sensitivo tan frágil que una simple sonrisa basta para adulterar el reposo, es cuando se pierde el control sobre uno mismo. Aparece otra dimensión de la realidad en la que superfluamente tus pupilas se cruzan con alguien de tu alrededor y casualmente esa persona te resulta conocida, estamos en confianza. La mirás y mirás sin poder pensar en nada más que en la suavidad de sus labios y el gesto de su sonrisa que te hipnotiza haciéndote quedar como un estúpido.
Es algo de otro mundo no poder dirigirle una palabra a quién te hace sentir de esa manera y aunque lo intentes nunca te va a acompañar con un trago, es simplemente que ella no se anima a decírtelo; no puede permitírselo va encontra de sí.

Aunque seas una colgada y todo lo demás, yo aún te aprecio.

20 mayo 2008

Arribo

Todo comenzó en una calurosa noche de invierno siendo un poco más de las 20:30 cuando ya se apagaba otro silencioso miércoles. Nuevamente me escapaba hacia mi casa donde seguramente me fuera a encontrar con mis padres y mis hermanos.
De lo que no puedo olvidarme es de la ansiedad que me tenía despierto aún en un viaje completamente monótono, sin embargo de un momento para otro perdió la batalla contra mis párpados y así fue que me abandoné a un sueño que realmente no recuerdo - o tal vez no soñé nada - igualmente no viene al caso, en fin, lo que sí importa es que cuando abrí los ojos reconocí los paisajes próximos a mi pueblo (esto si que era un buen indicio).
Después de que me buscaron en la terminal, por fin estaba en mi casa la cual difería con algún que otro mueble cambiado de lugar, que le daba ese rasgo irreconocible. Mi cuarto aún estaba intacto con las cuchetas azules, mi escritorio con la lámpara de arquitecto color negra, la biblioteca con la pequeña colección de libros y revistas que en algún momento pasaron por el cajón de la mesita de luz - ahora repleta de ejemplares que no sé cuándo voy a leer - también seguía ahí, en un rincón, el colchón de dos plazas que se había convertido en sillón y si, mi adorable y entrañable cama aún se encontraba igual que la última vez, con mi manta preferida y la que nunca podía faltarme antes de dormir, la que siempre escuchaba sin recelo alguno pero que nunca pude hacer hablar, ahí estaba la almohada que me confeccionó mi abuela.
Salía el sol y era un nuevo día cuyo principal acontecimiento era volver a cruzar el Méndez Casariego para llegar al verde parque Unzué, que desde quién sabe cuando espera el típico termo bien lleno y el añejado mate - que tiene más historia que su propio dueño. Una vez sentado en ronda, por esas casualidades de la vida, ves como va y viene la gente saludando algún que otro personaje de tanto en tanto, y así es como se fueron las tardes.
Llegaba el fin de semana, casualmente regresan a la mente esos días en los que estábamos todos; el grupo completo y sin darnos cuenta se volvía a repetir. Había que brindar y que mejor que hacerlo a las 4:00 cuando la noche está en alza. Después de unas copas y rostros felices para donde quiera que apuntes tu mirada, abrazos y todas esas cosas comunes a los reencuentros, en ese preciso instante, es cuando la ves... sentada sobre la barra sonriendo de esa forma que sólo ella sabe. Sin más impedimentos diseñas espontáneamente la situación, acortando las distancias de la conversación. Hablando de todo un poco - como dos personas que hace tiempo no se veían - no es posible quitar la vista de sus ojos de un nítido verde y muy envidiable. Miradas sinceras, cachetes ruborizados y los labios en un tono escarlata junto a su lacio y rubio pelo son la combinación perfecta de la sonrisa a continuación.

Tan sólo una hora más en silencio, el tiempo para... lo dejo a tu criterio.

17 mayo 2008

El caminante

Ha tocado partir, dejando cosas atrás. Sin darnos cuenta tal vez emprendemos la travesía con nuestro ego en alto, pero cuando nos detenemos a pensar en lo que abandonamos nuestra tristeza aparece tentándonos a volver. Lástima que nuestro viaje está firmemente decidido y que ya no hay vuelta atrás.
Toma la ruta, y en los primeros metros una aflijida mirada sobre nuestros hombros, se dirige a nuestros recuerdos esos que quedaron del otro lado. Intentamos cambiar la marcha e ir más ligero.
Luego de un largo rato ya no hay de que preocuparse por lo quedó atrás, dado que de a poco lo vamos olvidando. Trás nuestra espalda solo queda polvo en el viento, se esfumó todo pensamiento. Miramos al frente con anhelo de saber que es lo que pasará, ¿volveremos a tener que ceder a nuetros sentimientos o simplemente quedaremos en punto muerto y enfrentaremos la situación?

03 mayo 2008

Marea de Dolores

Te vi desde lo lejos, pendiente de tus movimientos pensando la manera en que iba a saludarte. Debía ser un saludo casual, sincero y original... pero te volviste a adueñar de mi y así trajiste unas lágrimas de por medio.
Mis ideas flotan, mis ojos se cristalizan y vos por ahí regocijándote con calores externos. Imaginé un problema pero nunca pensé en semejante atrocidad no te das cuenta y con tus palabras causas desasosiego.
Intento permanecer en paz, librándome así de la negatividad de mis pensamientos. Me desnudo ante ti, me recibes con los brazos abiertos envolviéndome con tus cálidos abrazos y veo alejarse el mundo tras de mi.
No alcanzan las palabras para describir la sensación de mirarte fijo robándote una sonrisa y me niego a compartir el tiempo con los demás ese que es solo nuestro; dejándolo así para guardarlo en nuestra caja de recuerdos.
Me alejo, sin poder apartarte la mirada y desganado por tener que volver a la realidad, sin frases para compartir, solo me quedo con la sal que dejaste en mis labios.

02 mayo 2008

Agonía

Cuando queres llevarte todo sin dejar nada sabiendo que no hay mas espacio, cuando queres irte sin olvidarte de nada tal vez para no volver... cuando dejas a alguien con quien quisieras un rato mas, toda la vida es un solo cajon una ida y venida de cosas que entran y salen sin pedir permiso, la transferencia es inevitable.
Cuando pretendés estar besando los labios que has olvidado y dentro del desasosiego ella te ha abandonado. No se anima a compartir ni un segundo con vos porque teme caer en tu vida, tus ideales y pensamientos.
Me duele un poco quererte...