17 mayo 2008

El caminante

Ha tocado partir, dejando cosas atrás. Sin darnos cuenta tal vez emprendemos la travesía con nuestro ego en alto, pero cuando nos detenemos a pensar en lo que abandonamos nuestra tristeza aparece tentándonos a volver. Lástima que nuestro viaje está firmemente decidido y que ya no hay vuelta atrás.
Toma la ruta, y en los primeros metros una aflijida mirada sobre nuestros hombros, se dirige a nuestros recuerdos esos que quedaron del otro lado. Intentamos cambiar la marcha e ir más ligero.
Luego de un largo rato ya no hay de que preocuparse por lo quedó atrás, dado que de a poco lo vamos olvidando. Trás nuestra espalda solo queda polvo en el viento, se esfumó todo pensamiento. Miramos al frente con anhelo de saber que es lo que pasará, ¿volveremos a tener que ceder a nuetros sentimientos o simplemente quedaremos en punto muerto y enfrentaremos la situación?

No hay comentarios.: