Me cuesta entender como de algo tan perfecto se puede pasar al caos en tan solo un pestañeo. También es extraño pensar en vivir solamente un momento, y no cualquier momento sino ESTE momento. Es una idea un tanto vacía y carente de sentido, es un mundo sin proyecto, sin visión a futuro y siempre pienso en la gente que busca la libertad y felicidad en esto, pienso en esa gente como personas que tienen un miedo constante a fracasar, un miedo al cambio, a darse cuenta de que todo continúa. Una parálisis que no les permite actuar, porque dentro del conformismo y la comodidad de una buena posición económica, un buen techo, un buen auto y una cama amplia, ya está todo solucionado. Los problemas no son problemas porque sólo hay que pensar en que a las 12 se almuerza, a las 20 se mira la novela con una cena fugaz y después hay que dormir porque mañana será un nuevo día.
¿Problemas?… no hay tiempo para ellos porque por lo único que hay que luchar es por no olvidarse que el momento es ahora y dos segundos después es pasado por lo que ya no te compete y mucho menos lo que está por venir, porque no hay nada que alcanzar, no hay nada que descubrir, todo es una simple monotonía de tiempo compartido.
Puedo sonar extremista… pero creo que la hipocresía del Carpe diem, se remonta al paradigma de pensar que los percances de nuestra vida están para cagarla, para que todo lo que pudo ser perfecto no lo sea. Y ahí yace la estupidez humana, porque las vallas de elegir por qué camino ir, son para frenar la pelota y abrir la cancha. Abrir los ojos y mirar en qué pude hacerlo mejor y dentro del optimismo agradecer por lo que sucedió, extraer el máximo jugo de la experiencia y beberlo de a poco ¿para qué? Para que no vuelva a ocurrir y si me veo expuesto a la misma prueba, al menos para saber qué es lo que no tengo que volver a intentar, ya que eso no me dio resultado.
Por eso es que agradezco no ser perfecto, porque todavía tengo la posibilidad de construir y luchar por algo, porque sé que aún cuento con el beneficio de la duda, porque siguen existiendo cosas por las que me puedo sorprender, porque todavía tengo la fortaleza para volver a levantarme y saber que puedo mejorar, que todo lo que está por venir es mejor, que la esperanza es lo último que se pierde y que la sabiduría es poder poner nuestra aptitud y actitud en práctica.
“La vida sin problemas es matar el tiempo a lo bobo” y también es de bobo, no replantear una solución, cuando la anterior no te causó la satisfacción que esperabas. Lo dijo Einstein: "No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo."
Pensar en la felicidad como un destino, te convierte en una persona competitiva, odiosa y exigente. Tal vez la felicidad esté en aceptar las pequeñas cosas y amar lo que hacemos sin esperar nada a cambio, yo estoy convencido de que en un amor desinteresado está la eternidad, ya que lo único que puede extraer es lo mejor de lo mejor.