Mi incontrolable arrogancia y la ternura de aquellos besos. Mi obsesión obstinada por hacer lo correcto y la humildad elocuente de tus caricias hacen que me sienta arbitrario. El temor de mis palabras y la seguridad de tu lengua. La complementación y el juego de la botella.Jugamos a lastimarnos y por consecuencia nos terminamos haciendo bien; es tan gracioso verte despeinada y excitada... la némesis de tu entretenimiento zigzagueante.
Las diferencias huyen con el ocaso y mañana... mañana es un nuevo día.
Tu lenguaje corporal pide aún más y vos decís basta. Te respeto, te odio, te amo, te olvido, te extraño, te aborrezco, te necesito, te deliro. Por favor ¡QUE MUJER!
