30 julio 2009

Discrepancia verbal

Ya no se sabe con que quedarse, la gente no confía más en la palabra, los valores se destruyen y la vida continúa. Ya no se sabe que hacer, la juventud no está perdida pero tampoco encaminada. No hay deseos de cambiar la historia ni tampoco de permanecer en ella. Ya nadie busca un cambio... todos estamos estancados en lo ordinario.
Recurría a libros de historia y leía sobre las antiguas culturas y sus formas de revolución, en toda época había cosas que no concordaban con la realidad por lo que quienes no compartían con estas ideas totalitarias, se oponían y por sus medios luchaban por una alteración a estas restricciones. Algunos terminaban fusilados, otros colgados y quemados en la hoguera. No quiero ser fatalista, ni mucho menos asustar a la gente que tiene en sus venas la sangre que quema, que quiere modificar las variables. Lo que quiero decir es que a veces las ideas, a pesar de ser excelentes, llevaban a que la gente muriera por el simple hecho de defender la "verdad". Aún así hasta el final la convicción por sus pensamientos no trastabillaba por la idiosincrasia o hipocresía social. En este momento viene a mi mente la imagen de la película Corazón Valiente, en la que Mel Gibson siendo traicionado por sus propios aliados, antes de morir en la guillotina - habiendo sufrido torturas extremas - optó por morir, y lo que trajo esta muerte fue dignidad.

23 abril 2009

Close


En un pedestal de tiempo completo no sé que más decir. Tampoco sé si es por mi bien o qué. Sólo sé que me duele la cabeza y que no encuentro las palabras para expresarme por lo que solamente muevo los labios pretendiendo hablar.

Entiendo que tampoco es la solución eludir, pero si voy para adelante me encuentro en un pasillo lleno de timidez y telarañas, que al fondo tienen una puerta muy bien cerrada. Una puerta que es más alta que un elefante y más ancha que el Nilo. Una puerta tan impenetrable como el amazonas, secreta y resguardada.

22 abril 2009

Brindis


Brindemos por la juventud y la vitalidad que tenemos. Brindemos por estudiar lo que nos propusimos y conseguir saltear un objetivo. Brindemos para olvidar el mal que hemos hecho, esperando el porvenir. Brindemos por querer hacer las cosas bien y que todo salga mal, siendo nuestra ansiedad la que se embriagó y tomó las riendas en una situación descabellada. Un momento para el cual sólo había que esperar. Sigamos brindando por las oportunidades que nunca vendrán, por los fracasos exitosos y la maldita esperanza de que en el universo paralelo a nuestro tiempo, desaparezca la insesibilidad. Brindemos… brindemos… brindemos y estaremos tan ebrios que todo será historia.