
¿Por qué será que con nuestros estados de ánimo, logramos cambiar nuestra fuerza de expresión? ¿Por qué será que el dolor y la tristeza son nuestro punto de inflexión, para desahogar lo más íntimo y en ese enredo de lágrimas y sollozos hallar nuestra inspiración?
¿Por qué será que hay tantas preguntas sin respuestas y tantos problemas sin solución?
¿Por qué será que todo cuesta y cuando se piensa en todo lo que tardó, desaparece sin decir adiós?
¿Por qué será que uno se pasa la vida buscando alcanzar la perfección y esta corre como agua entre los dedos, agitada y sin dirección?
¿Por qué será? Porque se yo, aún aquí estoy sentado, pensando en la solución.