
Mientras hablaba con alguien con algunos que otros teclados de distancia, concordábamos en la idea de que un amor no correspondido tiene un período de gestación mayor que cualquier otro y además de esto suelen doler un poco más. Ese dolor que lo caracteriza por el tiempo que uno pasa, pensando y maquinándose si la persona que ha robado parte de nuestra vida, será capaz de dejar una puerta abierta para que vuelva ese tiempo desaparecido en el cosmos.
Es algo complicado cuando amar no es sinónimo de ser amado. Uno intenta buscar recursos alegóricos, los cuales se podrían resumir en la introducción de la razón para dejar de sentir; algo humanamente imposible dado el poder de los sentimientos y en especial de éste el titulado “amor”.
Terminamos por indignarnos, frustrarnos y hasta llorisquear porque a pesar de demostrar poco, sabemos que siempre queda un pedacito de algo y aunque esté reprimido en el subconsciente, algún día dará a luz nuevamente.
Simplemente y solo esto como para resumir, alguien me decía: “Cada vez que la veo doblar por la esquina pienso que esa mujer no me corresponde.” Pero al final arriesgó y terminó al lado de esa mujer que tanto soñó, durante noches interminables.
No boludees y date una oportunidad.
Agradezco a:
Majo con quien he estado hablando mucho y además de saber
escucharme ha sido una fiel consejera.Martín Toni, siempre bancando el "rebote" nombre que le ha
dado a las vueltas penosas de salidas nocturnas.

