Ser únicamente tu mismo en un mundo que se esfuerza día y noche para convertirte en otra persona, significa pelear la batalla más ardua que cualquier ser humano puede afrontar y que nunca deja de luchar.No es la exclusividad lo que te aterra, sino más bien la responsabilidad que trae consigo. Imposible es que olvides el camino que concluye en un punto, el que el mundo añora, pero sus ojos no alcanzan a ver.Pero qué hay de cada amanecer, cuando recién levantada con tus pelos enredados y la marca de la almohada; buscás en el espejo a la niña que fuiste cuyas sonrisas y ternura no podés olvidar, cuya completa inocencia se halla ahogada en el eco de los recuerdos ¿Será el intento de globalizar un carácter una personalidad, lo que nos hace cambiar nuestra forma de vivir para ocultar lo más bello de nuestra persona, o puede ser que una estadía en un límite de tiempo nos obligue a usar recursos auto-destruyentes, pero a la vez atractivos?
Ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario.