25 septiembre 2014
Amor exquisito
Me encuentro con ciertas ganas de plasmar un sin fin de ideales para dejarme someter por la realización de ese sueño perseguido, que en la sombra de la incertidumbre y la ignorancia transpira, reutilizando gota por gota para saciar su sed.
No es una tarea simple y en esta imagen de hombre nuevo, es necesario permitirse también, sufrir, llorar y pedir ayuda. Siguen corriendo las agujas y en muchas cosas es más que obvio que no se han hallado soluciones, seguimos tropezando con la misma piedra más de una vez. La maduración no es igual para todos los componentes y a pesar de esto nos creemos libres de poder hacer lo que queramos cuando queramos y donde lo queramos.
Hay personas en el mundo que dan muchísimo más de lo que reciben. Transmiten ese vibrar en la sinfonía perfecta de su sonrisa. En cuanto a mí, siempre me obsesioné con la idea de la materia y la energía, todos y nuestro entorno, estamos formados por las mismas partículas que chocan y se intercambian, se excitan y se funden; viéndolo de este punto, me enamoré de la idea de la intencionalidad: si somos pedacitos de partículas que expuestas en un ambiente van y vienen, haciendo que lo mío sea de otro y lo otro sea mío y así sucesivamente en una multiplicidad de veces que tienden al infinito, ¿Qué pasa si pudiera elegir, qué, cuál y cómo quiero compartir eso?
La trascendencia de haber compartido mis años con amistades increíbles radica en que hoy soy parte de ellos y a su vez soy yo en ellos. La loca idea de la revolución deja de ser tan descabellada cuando se comparte con amigos. La familia que nos permitimos elegir es la que cultivándola sanamente, nos va a sostener en los momentos de mayor incertidumbre. En la máxima expresión de libertad, me aferro a que la coherencia junto a la sinceridad, logran el equilibrio en la paz.
"Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace. La gente que cultiva sus sueños, hasta que esos sueños se apoderan de su propia realidad. Me gusta la gente con capacidad de asumir las consecuencias de sus propias acciones, la gente que arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quién se permite huir de los consejos sensatos dejando las soluciones en manos de nuestro padre Dios."
La gente que me gusta - Mario Benedetti
Gracias
16 septiembre 2014
Fotocromografía
Cansada de querer ser una modelo, Aluén - mi amiga imaginaria - me pidió ayuda. No sabía que decirle. No podía decir que no y a la vez tampoco tenía ganas de decir que sí. Esto es lo divertido de las libertades, a uno lo enriquecen en un punto y en el otro revolucionan el interior encontrándose los polos negativos, sacando chispas y fundiéndose en una atadura complicada de deshacer. Su excusa era que la fotografía me gustaba, que no había hecho ninguna sesión y que teniendo la cámara nueva, no había coartada. Ante esta exigencia, no supe qué contestar, a su vez ella siempre supo la respuesta antes que pudiera expresarla en voz alta.Aluén es muy elocuente y junto a su inteligencia se vuelve absolutamente interesante. Son horas y a veces días de charlas; conversaciones que nunca aburren, esas sonrisas que nunca se apagan, junto con la complicidad en la mirada, dibujan historias eternas de vida orgánica que se restituyen en un suave caricia, en un susurro en la oreja, el cuál sólo termina, cerrando los ojos, apoyando la cabeza en la almohada.
14 septiembre 2014
El juego
La diversión es sinónimo de felicidad,
la felicidad se materializa en la sonrisa
dientes blancos y una boca,
un par de labios y un rostro
que se funden en lo ajeno del paisaje.
Siempre presente la inocencia,
a veces más insondable
otras más superficial,
lo importante es su existencia
con ese toque de gracia y abundancia,
que se expresa en mejillas sonrojadas
amables y desinteresadas.
Hay un poco de sencillez,
y de vulnerabilidad tal vez,
todo es parte del esparcimiento.
Se juegan muchas cosas,
más sabiendo que sólo existe un solitario,
sin mencionar el aislamiento
sino más bien el pasatiempo,
de articular dos cuerpos
y un eterno encuentro
en un sin fin de momentos.
Lo divertido de los juegos,
son las reglas
porque como existen ordenan,
y a su vez tientan a romperlas.
Libertad
Parece que hace un tiempo estaba desencontrado conmigo mismo. Apuntando direcciones y caminando sobre incertidumbre. Está claro que cuando uno deja mucho de sí, todo eso tiene que volver para formar el todo nuevamente. Es cierto también que uno añora esa sensación de paz, de alivio y hasta me animo a hablar de un desinterés. Sí, un desinterés... porque "si miro un poco afuera me distraigo, la ciudad se derrumba y yo cantando, la gente que me odia y que me quiere, no me va a perdonar que me distraiga. Creen que lo digo todo, que me juego la vida".
Siendo una persona que piensa con el corazón y se abandona en el arousal de los sentimientos, me veo a veces desnudo en la realidad, porque mis ideas se hacen gráficas en mis actos. Es la forma de ser que uno tiene, es la intimidad en su máxima expresión. Sin miedo de hacer el ridículo, prefiero abusar de mi autenticidad que esconderme atrás de una careta. A su vez me siento identificado con las personas que viven su vida de la misma manera, contemplando sus valores y no dejándose vencer por ansiedades externas. La dificultad radica en el desapego, vivir el presente mirando hacia el futuro, sin buscar el resultado, en síntesis liberarnos o apartarnos de algo con amor.
Tal vez estemos desorientados toda la vida. Tal vez nos encontremos en el abismo del infinito, rebotando sobre una cuerda floja sin ser malabaristas, corriendo desamparados sorteando obstáculos que parecieran estar orientados intencionadamente guiando nuestro fracaso. Lo que nadie dice es que cuando enfrentamos estas incertidumbres abunda la soledad, aún rodeados de gente la respuesta viene del interior y esa voz determinará el alto de nuestra frente.
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