28 mayo 2007

Tan cerca, tan lejos...


Lenta y penumbrosa mente se aproximaba la noche. Sin mucho que hacer dejé que mis dudas me atosigaran hasta el punto en que todo se revestía del color de un signo de pregunta.

Me preguntaba - entre otras cosas - en que estarías pensando, cual sería la forma de hacerte feliz, hacerte sentir de esa forma que me siento yo cuando estoy a tu lado. Si bien nuestras vidas se encontraron hace tiempo estoy distinto ahora abundan esas ganas de tomar tu mano y aferrarme a ella como si fuera lo último que acariciaría, quisiera abrazarte de tal manera que nunca pierdas el olor de mi perfume, no obstante te besaría para que no olvides el sabor de mi felicidad.

La filosofía me habla de azar y las matemáticas de estadísticas, mientras que mi corazón solo sabe pronunciar la palabra amor. Tu sonrisa elogia mi sentimiento solo la duda me entorpece y el tener que arriesgarlo todo muestra sus colmillos para atemorizarme aún más.

Cierro los ojos y me veo postrado frente a un ventanal donde solo hay calcomanías que forman un pantallazo general de los días de mi vida, busqué la manera de encontrarte nítidamente. Mientras corría desaforadamente imaginaba como ibas a estar vestida, te imaginaba igual que a un colibrí con sus mil y un aleteos tan tangible, pero a su vez inalcanzable. Cuando te encontré (estabas a unos pocos metros) estiré mi mano para alcanzarte pero algo me llevaba hacia atrás, todo se ponía oscuro y mi intento se veía frustrado.

Fue entonces cuando me percaté de mi reloj despertador, me desperté de un solo suspiro, me había quedado dormido y todo había sido un simple sueño...

...Pero encendí la luz y ahí estabas, acurrucada a mi lado.

19 mayo 2007

Ventana orientada al abismo


Como cambian las cosas con un simple parpadeo, uno lo hace inconscientemente y cuando recobra la visión está parado sobre un mundo completamente diferente, del cual no es capaz de recordar siquiera su nombre. Es entonces cuando solo se abre una hendidura y por ese orificio es donde posás tu mirada (por lo general uno nunca ve lo que quiere).

Es en ese momento cuando todo se nubla, te afecta y el corazón late más a prisa preocupado por las cosas que no dijo. Así también, de improvisto, aparecen esas luces que te acogen, te abrazan y te acompañan en tus profundidades. Desprenden alas como mariposas y te sacan de esa fosa que tu mente provocó. Te abrazan y te dan ese empujón caracterizado por ese gesto de dientes blancos en forma de alegría que contrasta de maravilla con el amarillo de su pelo.

Es inevitable el contagio, aunque sean solo segundos, de esa sonrisa que siempre tiene - ¿será que no le agrada la gente que está seria? - con la que yo he aprendido a reír. No solo eso, también hizo que me asomara por esa ventana para que mirara en su misma dirección, aprendí así a llorar riendo.

Simplemente gracias por escucharme y acompañarme.

08 mayo 2007

Cuando tu ausencia Palpita

De esto estamos hechos, de materia biodegradable, no sabemos de donde venimos ni a donde vamos, solo tenemos certeza de que la vida es corta y que durante el transcurso vamos y venimos en busca de esa simple locura que nos mueve el alma, esa que se denomina a sí misma felicidad.

Cuando te vi por última vez estabas riendo y esa fue la insignia que me dejaste, me enseñaste tantas cosas que siendo muy chiquito llenaron mi vida de valores y confianza y por qué no de esas ganas de imitarte, de algún día poder andar por tus huellas, siguiendo esos pasos que fuiste haciendo.

Tomé tu mano y ahí estabas, horizontalmente yaciendo en ese lugar tenebroso que quisiera nunca haber visto, te sentía frío y tras toda esta mezcla de sentimientos no paraban de recorrerme escalofríos de pies a cabeza, mi piel erizada compartía tu temperatura. Ya no eras partícipe de este mundo al que tanto quisiste al que tanto le diste y por el que tanto te jugaste.

Ahora, mi duda es: ¿Por qué la gente así, camina tan poco por las veredas de este planeta? Sueño que te veo y te acaricio mientras charlamos de todas esas cosas que siempre quise contarte, de alguna manera recuperamos esos minutos que desaparecieron en el cosmos.

Pensar que estoy escribiendo todo esto cuando vos ya no estás, si solo hubiese tenido la oportunidad de decirte esto antes de que subieras la escalera al cielo. Tantas son las cosas que desearía que me dieras esa opinión tan certera, con esa que escribías las cartas a tus hijos, esa inteligencia inigualable que te convirtió en mi héroe.

Si abuelo, esto es para vos, aunque estés lejos se que tu alma está al lado mío y porque no junto a mí, adentro palpitando y caminando de la mano.

Te abraza tu nieto, el que apenas tenía 4 años y ahora se convirtió en un muchacho de 17, el cual te lee en sus cartas y recuerda el olor de tus asados domingueros y el que nunca pudo decirte cuanto te amaba; pero que igualmente te recuerda con esa felicidad y amabilidad que tanto busca.