He llegado al punto de decir BASTA. Tus impunes mentiras han causado más que una pequeña aflicción, y yo sigo sin saber para donde disparar. Lo que más me duele de todo esto es haberme sincerado tanto y ser tan transparente diciéndote minuto a segundo cada verdad oculta, si solo hubiese sabido que ibas a responder de esta manera nunca hubiese aplicado tanto esmero por conquistarte y mucho menos derrochar tiempo en algo que nunca me hizo bien. Creía que hacíamos amistad - un poco con amor y el otro poco con verdad -pero todo fue parte de tu seducción, y bien ¿Conseguiste lo que querías?Nunca había sentido algo tan fuerte pero tampoco creo tener la posibilidad de volver a sentirlo ya que en vos había encontrado todo lo que no tuve y hasta esa sonrisa prodigiosa con la que soñaba todas las noches, la que incondicionalmente dibujaba y me daba la voluntad para seguir adelante pero ahora es ella la que ya no viene a visitarme.
Y aunque quiera negarlo debo darte las gracias, hiciste que mi quinto año fuera pasando a un ritmo desacelerado (prácticamente en reversa), me hiciste llorar, me hiciste darme cuenta de hasta donde puedo querer y cuanto daría por alguien, y tantas otras cosas que en este momento no se me hacen fáciles de mencionar. Ahora cada vez que salgo a trotar por las calles de la ciudad puedo poner toda mi agresividad mejorando mi estado anímico y por cada uno de esos segundo que floto en el aire me siento libre, de a poco intentando dejar los problemas y dolores atrás.
Aunque probablemente nunca deje de amarte, “Te amo para amarte y no para ser amado, puesto que nada me place tanto como verte a ti feliz”. (George Sand)


