10 octubre 2007

Dispárame

Cuando te pienso siento que escalofríos me recorren otra vez, antes solo aparecían tímidamente cuando me sonreías y ahora ya no me dejan ni dormir.
Es inevitable buscarte en cada cosa que hago o tratar de perfeccionarme sabiendo que a lo mejor aparezca una posibilidad más, un granito de esperanza el cual imposibilite que se extinga la llama.
Siento tantas emociones mirándote la forma en que tu cabello se agita con el viento, la majestuosidad de tus pasos y la dulzura de tu mirada son simplemente algunas de las tantas cosas que me bastan para decirte que te quiero.
No hablo solo por conocerte más bien por verte día a día y aprender un poco de tu persona, de tu simplicidad y de tu forma de actuar frente a las adversidades. Una linda condena es contemplar tu belleza siendo consciente de que la fragancia de tus pasos, el sabor de tus labios y tu piel virginal suelen ser el contenido latente de mis sueños.

Ahórrate de apuntar y dispárame de una vez.


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