21 enero 2010

Agostina.

Hoy es jueves. Un rato largo estuve para sacarme la cascarita de la lastimadura. Picaba, ardía y dolía... realmente un bajón. Ayer me terminé el libro que hace antaño había empezado y mientras tanto mis amigos jugaban al fútbol-tenis a la orilla del río. Sinceramente el día estaba hermoso, un sol macanudo, un viento suave y la temperatura perfecta. Llegué a casa y estaba mi hermano esperando que fuésemos a comer unas pizzas a lo de unos amigos de los viejos, me tuve que dar una ducha... con toda la arena que traía encima no era propicio salir.Comimos unas mozzarellas a la piedra, estaban buenísimas. Papá sorprendió con un Barón B espumante, frio... claro un EXTRA BRUT, además traía un medio kilo de limón, ahí nomás salió Lemon Champ. Lo leés así y suena re careta, pero el gusto es distinto, lo prometo. No iba a salir, pero tampoco tenía ganas de quedarme encerrado, había sido un lindo día, había que cerrarlo de igual forma. Así que me llevé el auto, llamé a un amigo y lo fui a buscar. Terminamos hablando al pedo en un bar de por ahí, cerca del corsódromo, compartiendo unas cervecitas con maní. No sé porque se terminaron tan rápido, pero al ratito lo estaba llevando a la casa. Ahí nomás, cuando lo dejé, me empecé a reír solo. Era casi como estar en pedo pero nada que ver, me reía nomás. Era felicidad.

Hoy es jueves, y cuando salí era martes, quién sabe qué carajo fue del miércoles, se perdió por ahí entre medio. No importa, se me han perdido tantas cosas que si las sigo enumerando esto va a ser medio largo. Además no es del jueves, ni del martes y ni siquiera del miércoles que quiero hablarles, adivinen... es del viernes. El viernes es un día lindo. Para los que van al colegio es el último día, para algunos que estamos en la facultad puede que también a excepción de otros que por ahí cursan el sábado hasta las 12:00. Es el dia D, empieza el finde y se va todo a la bosta. Te despejás y arrancan las mini-vacaciones. Salís a dar una vuelta por donde se te ocurra y seguro conocés alguien.
A mí me pasó un viernes de Agosto del 2009 que conocí una amiga en Paraná. Agostina, si no se preocupen leyeron bien. Fue muy cómico, de una mesa a otra del boliche nos gritábamos para charlar. No importaba nada, es claro, era viernes. También nos cruzamos en Navidad, por ahí por el Rosedal, jugamos a ver quién estaba más entonado... ¿te acordás? Y así podría ir enumerando una y otra vez que Agos me ha levantado los ánimos. Te merecés mucho más que mi amistad, quedate tranquila que con todo lo que estás haciendo vas a encontrar un paranaense.

Un abrazo AMIGA.