16 noviembre 2014

Reflexión de domingo


Anestesiado por la estática, me doy un momento para reflexionar un domingo fresco de noviembre. Estudié una larga mañana, almorcé y tuve tiempo para recostarme dejando que las ideas colisionen libremente. Visité un amigo, compartí unos mates y una charla de esas que, a pesar del tiempo que llevábamos sin vernos, fue suficiente para ponernos en sintonía y acompañarnos en un paso más allá. Vivir la vida en soledad es una cosa, vivirla en sociedad es un desafío. La sociedad te esquematiza, te involucra, te interpela. Las personas se interponen; algunos predispuestos otros más bien opuestos. Compañeros. Hermanos. Amigos. Ir saltando las barreras de la indiferencia implica un alto grado de empatía y compromiso, una conducta que en muchas oportunidades va más allá de lo racional.
Vivir la vida sin problemas es matar el tiempo a lo bobo para el resto existe la familia que nos permitimos elegir, en las buenas y en las malas, valuarte de la potencialidad individual, de la originalidad en bruto que cada uno contiene. Elegir bien, discriminar como acepción del verbo distinguir, es poder sonreír con la paz de estar transitando el camino de la felicidad.

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