12 diciembre 2012

No te fuiste del todo


Querido amigo,

Es extraño el cómo de tu partida, surgen ahí nomás muchos por qué y por más que se busquen respuestas al dolor, nada es lo mismo, se nota la falta de energías o la mezcla de ellas. Es querer estar viviendo una pesadilla, despertar y que nada haya pasado, es no querer pensar.

La realidad es que hoy no estás físicamente, nos sacaron un pedazo del corazón, pero aún así tenemos la suerte de poder evocar tu sonrisa, tu voz, tu bondad. “Quien ha sabido vivir no teme morir” una frase que me vino al oído y me pega una cachetada. Pienso y se me caen unas lágrimas, no sé poner en palabras lo que me acontece adentro en este momento, pero creo es una mezcla entre la tristeza de tu ida y la alegría de tener un ángel más en el cielo. Mierda que supiste vivir y aprendiste tanto más rápido que nosotros, a encontrarle el verdadero valor a las cosas, a las pequeñas, a las grandes. No puedo acordarme de un malhumor tuyo, sólo se me vienen a la cabeza imágenes de tu sonrisa ¿Será que es así como quiero recordarte?

Es un mes largo diciembre. Se me está haciendo un poco más cuesta arriba que de costumbre, pero me apoyo en Dios, en nuestra Madre y me saco un poco la mochila, porque me encuentro acompañado, por ellos por mi abuelo Javier, mi tío Tonito, mi primo Bernardo y ahora por vos. Que cantidad de personas que quisiera tener acá al lado, para haberlas disfrutado más, para compartir charlas, discusiones, o el simple silencio del día a día. Lamentablemente aprendemos a prestar atención cuando es un poco tarde; y digo un poco tarde porque sé que hoy estás acá y que vas a acompañarnos bien de cerca, a todos los que te queremos, a tu familia, a tu novia, a tus hermanos de grupo, a tus amigos. Todos te iremos haciendo nuevamente un lugar en nuestro corazón, pero esta vez un poco más grande, más cómodo, más tuyo que nunca.

Hermano ofrezco mi día a día, mis esfuerzos y mis bajones, mis alegrías, mis sonrisas, mi voz y este dolor, todo eso lo ofrezco por tu santidad, por la paz – sobre todo para tu familia. Gracias por haber sido un ejemplo de alianza y de fraternidad.

Unidos en esta alianza que nunca tendrá fin. Te extraño y te quiero. Te abrazo y acordate de nosotros, iluminanos para que podamos seguir adelante, para que podamos cumplir nuestros sueños y por medio de ellos llenarte de regocijo. 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

bello

Anónimo dijo...

Hermoso! Es un orgullo para nuestra patria contar con jóvenes como José y como el autor!