26 septiembre 2007

La hipocresía de quererte



¿Qué es lo que me pasa? no puedo encontrarme con mi mente e ideas como lo hacía antes, todo un proceso que requería de un poco de silencio y algo de concentración. Es como que se han anteponiendo una serie de vallas a lo largo del recorrido impidiendo todo intento de alcanzar ese fin.

Haciendo memoria, pienso en vos... cada estupidez que hago, cada sonrisa, miradas, palabras, canciones... todo me lleva a pensar que es lo que estás haciendo; que pensarás. Siempre me preguntaba ¿Cuáles eran tus miedos? y a pesar de intentar acercarme a vos para hablarte y expresarte mi cariño, siempre encontraste la mejor excusa para marcharte y dejarme hablando en el silencio.

Me enseñaste a querer en poco tiempo, a apreciar pequeñeces y a reír ¿Cómo querés que no me sienta en un compromiso para con vos? No creo ser alguien que pueda darte lo que vos querés, pero estoy seguro que puedo darte lo que necesitás, solo dejá que por esta vez tu corazón sea quien entienda, quien reaccione y te de las respuestas.
Especulo con un viaje hacia la nada, que consiste en la certeza de encontrarme con tus labios y sostenerte de la mano para no dejarte ir.



18 septiembre 2007

El ritmo de tus ojos




¿Qué es lo que ocultan tus ojos?



Me gustó la idea de comparar los ojos con la escotillas de los barcos, aunque parezca extraño es simple de entender el por qué. Si uno se asomara por la escotilla de alguna recámara seguro se encontraría con miles de cosas, se me ocurre el capitán del barco sentado – de espaldas – en su escritorio con su sombrero a un lado y un generoso vaso de ron mientras escribe en su diario una de las tantas crónicas de su navío, un grupo de cocineras con sus blancos atuendos (corriendo de un lado a otro) preparando la comida para la tripulación y hasta casualmente una pareja haciendo el amor.
Los ojos son el reflejo de nuestra vida, pueden mostrar nuestra oscuridad como también nuestra luz. ¿Y que hay de nuestras alegrías y tristezas, de nuestros logros y fracasos? No solo es mágico poder ver a alguien directamente a sus ojos sino más mágico es poder entender que es lo que nos quieren decir. Tan solo basta un puñado de miradas para comprender, responder y enamorarse todo lo demás agudiza o enfatiza esa maravillosa sensación.
Una vez más me gustaría usar tus ojos para enamorarme de esa persona que me dejaste conocer, no tengas miedo tus ojos nunca mentirán.

14 septiembre 2007

Diálogo con un desconocido.



Alguien me decía: “El amor es pasión, es obsesión, es no vivir, si ese alguien faltara uno perdería la cabeza. Enamórate de alguien que te ame de igual manera.”
Con tantas palabras me arriesgué a preguntarle a esta persona que parecía ser un erudito en esta temática: “¿Cómo lo encuentro?”
Y su respuesta nunca dejó de ser simple, pero a su vez inentendible: “Olvida el intelecto y hazle caso al corazón. No lo oigo en ti. Lo cierto es que sin eso la vida no tiene sentido, llegar al final del largo viaje sin haber amado… sería como no haber vivido. Por eso deberías intentarlo, porque sino lo intentas… no habrás vivido.
Después de un silencio terminó por decirme: “¿Sacrificarías algo preciado por ese alguien? Hay que elegir en la vida ¿Sabes?” “No es nada fácil hallar un ser con el cual deseen compartir los años y muchos menos sencillo es respetar y amarlo hasta el final de los tiempos.”

Con lo que últimamente se viene dando, de lo único que tengo ganas es de ser libre, amar la vida y disfrutar de cada pequeñez que los segundos me regalan, para hacer de estos una sonrisa. No logro comprender lo que hago mal, cada vez que quiero conocer a alguien pareciera que se delimitan distancias por una simple confusión; ¿Por qué no podemos simplemente ser amigos y conocernos hasta el punto de enamoramiento? ¿Tan mal está empezar por una amistad logrando saber que es lo que te hace sentir bien y lo que te hace mal, simplemente para no fastidiarte? ¿Qué tan malo es quererte desinteresadamente? ¿A qué le tenés miedo?
Me preocupa lo que no te oigo decir. No hay una gota de emoción, ni el más mínimo entusiasmo, ¿Dónde quedó tu pasión? ¿Qué ha sido de ese enorme corazón que me enseñó a amar? Que seas delirantemente feliz, o dispuesta a serlo es mi mayor anhelo y lo que pueda hacer yo para acercarte a ello no te quepa duda que aunque esté fuera de mi alcance, encontraré la manera de arribarlo.


01 septiembre 2007

Cuando empieze a quedar solo...


Antagónicamente hablamos de la felicidad como un estado anímico de total armonía sentimental, siendo esta un vaivén por el que todos algún momento pasamos, y que generalmente su plazo es efímero; y su retorno puede trascender la vida.
¿Que pasa cuando das lo mejor de vos y no triunfás, a pesar de tu esfuerzo y perseverancia o cuando obtenés lo que querés pero no lo que necesitás? ¿Y cuándo tus ojos lloran por tu cara como si fueran un río, cuándo perdés algo que no podés remplazar, cuándo amás a alguien sabiendo que no te corresponde? ¿Puede haber algo peor?
Sinceramente me está costando bastante ver la felicidad, siento ganas de tocarla y acariciarla como antes pero me es más sencillo ver todo lo negativo y remarcar sobre ello concibiendo una idea un tanto melodramática de lo que es vivir.
Imagínense en una pista de atletismo corriendo sin parar, saltando obstáculos, esquivando las fosas, respirando aires de cambio y libertad, jugándose por arribar a la meta en término sin saber cuanto falta, completamente doloridos, perdidos en una turbulencia, anonadados por un misterioso placer sin lugar de procedencia y fatigados de haber cometido muchos errores. De esa manera es como me siento hoy.
Detrás de esa puerta tapizada de telarañas se esconde, quizá en alguna oportunidad una persona, que se encuentre en el momento justo y en el lugar equivocado pueda abrirla; mientras... prevalece bajo llave.